4 claves para adorar los lunes

Durante muchos años los domingos por la tarde eran para mí de un tono grisáceo, aunque el cielo estuviera azul y el sol aún brillara en el cielo, tenían ese punto de tristeza, melancolía y de cuenta atrás. Sabía que pronto acabaría el domingo y vendría el lunes, y con él una nueva semana de pesada responsabilidad y de obligaciones.  Si me detengo a recordar, todavía puedo sentir esa sensación de vacío en el estómago.

Sé que este sentimiento o similar es el que sienten muchas personas cada domingo. Qué pena, que un día tan bonito pierda luz por esa incómoda sensación.

Llega un momento que uno se acostumbra y resigna a ver las semanas marchando a un ritmo acelerado sin poder hacer nada, excepto desear que llegue de nuevo el fin de semana o las próximas vacaciones para poder disfrutar. Pero siempre llega el último día festivo dando paso a la misma película, que para algunos acaba siendo de terror. Creer que esto no se puede cambiar, y quejarse continuamente de ello, es lo que se llama resignación.

Aceptación es distinto que resignación

Cuando aceptamos algo, no pretendemos cambiarlo, porque no depende de nosotros, pero nos sentimos en paz y felices con lo que hay.  Sin embargo, resignarse es rendirse a la situación, creyendo que no se puede cambiar sin haberlo ni siquiera intentado.

Ahora puedo decir que Sí, es posible decir adiós a la horrorosa sensación de los domingos por la tarde. Ahora adoro los domingos, los lunes y cada día de la semana porque en todos ellos disfruto y hago lo que me apasiona y lo que da sentido a mi vida.

Y ¿cómo se puede conseguir? Aquí os doy 4 claves.

1. La intención: Sueña con lo que deseas tener.

Sueña con lo que deseas tener, siente cómo sería vivir así, escribe con todo detalle qué deseas para tu vida, piensa en grande. Pide y luego lanza el deseo sin apegarte al cómo. Tener la visión clara del objetivo, es el primer paso, aunque el objetivo se trate sólo de una sensación, como la felicidad. Pero ¿qué necesitas tú para sentirte feliz?

Crear la intención de lo que quieres en tu vida, moverá las energías necesarias que generarán oportunidades y te conducirán a tu objetivo.

2. Muévete: Para que algo suceda hay que moverse.

Lo difícil es hacia dónde moverse. Esto es precisamente lo que paraliza a la mayoría de las personas. No saber realmente qué quieren.
Moverse implica la búsqueda de ese objetivo. ¿qué quiero en mi vida?¿Qué me mueve?¿Qué me apasiona?¿Qué puedo ofrecer al mundo?¿para que estoy aquí?
Leer, hacer cursos de desarrollo personal, o un acompañamiento de coaching o  liderazgo es un gran empuje. Cuanto más te conozcas a ti mismo, mejor afinarás tu intención.

Por muchos deseos que pidas, si te quedas parado nada llegará.

3. Deja que tu pasión y propósito te marquen el rumbo.

Normalmente las cosas que nos apasionan están muy relacionadas con nuestros talentos y a su vez con nuestro propósito de vida, aquello que hemos venido a dejar como legado en nuestro paso por este mundo. Encontrar el propósito de vida, es como encontrar una brújula en medio del océano cuando estamos perdidos. De repente se ve claro hacia dónde dirigir el viaje, las acciones, los esfuerzos, todo cobra sentido, cada situación, cada oportunidad y cada bache. Pero lo más maravilloso es esa gran fuerza interior que aparece y que acaba venciendo a cualquier miedo.

Si nada te apasiona aún no has comenzado a conocerte.

4. Escucha  a tu intuición.

En otro de mis artículos ya explicaba que las mejores decisiones las tiene la intuición, algo demostrado científicamente. Ante una decisión importante siempre es mejor escuchar nuestra intuición, esas corazonadas, o golpes de información que nos llegan sin saber de dónde pero que siempre aciertan. Encontrar el propósito de vida, da sensación de paz interior, pero eso no significa que el camino vaya a ser fácil, de hecho es bastante más difícil que seguir un camino sin riesgos dentro de nuestra zona de confort, pero esto te conducirá de nuevo a esa sensación de la que hablábamos de los domingos por la tarde. Como el camino va a ser difícil, necesitamos guías porque entramos en un terreno inexplorado en el que somos inexpertos, sentimos vértigo, miedo, incertidumbre, y todas esas sensaciones incómodas que solemos evitar. En estos casos la intuición va a ser nuestra mejor amiga y consejera para ayudarnos a diseñar nuestro camino.

Aunque nos cueste creerlo, la vida es una elección continua. Cada segundo elegimos entre felicidad o tristeza, paz o conflicto, amor o miedo. ¿Qué estás eligiendo tú?