El Coaching. Ese gran desconocido.

Hace unos 15 años escuché por primera vez hablar del coaching. Era “algo” que les hacían a los directivos en la multinacional donde trabajaba. No sabía qué era, ni para qué servía, pero me despertó la curiosidad. Investigué, pregunté, y entendí que estaba relacionado con el desarrollo personal.  Aunque me resultó curiosa esa profesión de Coach, ahí se quedó todo para mi. Fueron casi 11 años más tarde cuando el coaching reapareció en mi vida como una luz. Dicen que el maestro aparece cuando el alumno está preparado, y pienso que así es. Había llegado el momento de un cambio en mi vida, lo sentía y lo deseaba. Me hice esas preguntas para las que no existen respuestas obvias. ¿Qué quiero hacer en mi vida? ¿Cuáles son mis pasiones, mis talentos?¿puedo ganarme la vida sintiéndome feliz?. Analicé mis puntos fuertes, mis logros, lo que me hacía sentir mejor, incluso hice un tramo del camino de Santiago a ver si venía la inspiración. Fue un ejercicio de autoevaluación e introspección intenso. Pero seguía sin saber qué hacer. Dos meses después, una palabra que había estado escuchando durante mucho tiempo, comenzó a tener sentido para mi: Coaching. Fue como una intuición, esta palabra se repetía en mi mente una y otra vez. Empecé a verlo por todas partes, en personas, incluso amigos, que habían decidido dedicarse al coaching como profesión. Algo que había tenido delante todo el tiempo, sólo en ese momento de mi vida cobró sentido para mi. Parece ser que la alumna ya estaba preparada.

De hecho, la primera condición para que un proceso de coaching tenga buenos resultados es estar preparado y comprometido para una transformación en tu vida.

¿Cómo de preparado estás para cuestionarte todo aquello en lo que crees?

 

¿Sabemos qué es el Coaching?

Todavía hoy me encuentro muchas personas que me preguntan qué es el coaching, y con razón, porque hasta hace no mucho, un proceso de Coaching estaba sólo al alcance de algunos directivos, cuyas empresas asumían los costes, o famosos, deportistas y políticos con mucho dinero. Hoy en día hay mucha más oferta de Coaches, incluso existe el Coaching solidario, que varía las tarifas según el poder adquisitivo del cliente, por lo que ya no sólo es para empresas o para unos pocos.

Cada día hay más personas que deciden tener un Coach para conseguir ese objetivo en sus vida que les resulta difícil.

Además actualmente hay Coaches especializados en diferentes nichos de clientes. Están los que trabajan con deportistas, los que trabajan en cárceles con presos, orientados sólo a la mujer, a los adolescentes, a la educación, a la alimentación, a la moda, a madres, a grupos, a familias, a nivel personal o a empresas.

Existen varios modelos de coaching, Ontológico, Coactivo, Sistémico, pero al final todos se unen en un objetivo común el crecimiento personal. La transformación del cliente para que despierte y vea su potencial y su fuerza, allá donde sus creencias limitantes sólo le permitían ver tinieblas.

¿Qué se consigue en un proceso de Coaching?

  • Mayor consciencia de uno mismo: Cuando escucho a personas decir que se conocen muy bien a sí mismas, pero no han invertido ni un minuto en nada relacionado con desarrollo personal, o disciplinas que ayudan a la introspección, sin pretender juzgar, creo que realmente no se conocen. Simplemente viven en una realidad. La realidad de sus creencias, muchas de las cuales son limitantes e inconscientes. En un proceso de coaching el cliente descubre que tiene un inmenso potencial desaprovechado, y que el mundo a su alrededor puede ser completamente distinto de como lo había visto hasta ahora.
  • Mejorar la autoestima: Conocerse mejor conlleva una mayor comprensión de las emociones que sentimos. Aprender a no juzgarnos tanto, sabiendo ver tanto las sombras como la luz en nosotros.
  • Motivación: Ver posibilidades donde antes no se veían, da fuerza y motivación para seguir hacia el objetivo. Además, el Coach va a ser el acompañante en ese viaje hacia el objetivo. Te respaldará cuando decaigas, te reconocerá los logros obtenidos, te mostrará tu luz cuando tú sólo veas tus sombras, y te empoderará para descubrir que está en ti la sabiduría y la fuerza que necesitas para avanzar y no en los que te rodean. Confianza en uno mismo.
  • Herramientas para avanzar: Un proceso de coaching no es eterno, dependiendo de la persona y del tema a trabajar quizás en unas 6 sesiones ya ha aumentado su nivel de consciencia y adquirido herramientas para poder avanzar de manera autónoma. No se debe crear dependencia con el Coach.
  • Mayor Paz interior.

La vida es como una sinfonía, hay notas graves y disonantes, otras agudas, compases lentos y melódicos, otros en crescendo. Las emociones son como las notas, si ampliamos el rango de emociones que nos permitimos sentir, podremos hacer de nuestra vida una interesante sinfonía. De lo contrario nos limitaremos a una música simple y monótona.